viernes, 5 de marzo de 2010

Trucos para aprender a leer bien

Muchas personas cuando queremos leer algun libro, ya sea cuentos, leyendas, novelas o diarios, presentamos cierta pereza o falta de estimulación para la lectura. Y a veces leemos sin comprender, es por eso que ahora te daremos algunos trucos de lectura, pon mucha atención:

Truco 1: Predica con el ejemplo
Primero lee tú y los demás imitarán el placer que tú expandas. El mejor contagio es el ejemplo.
Contagiar el deseo de leer es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir, o mejor intentar, sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción.

Truco 2: Conoce al futuro lector
Para atraer a un lector hay que lograr que el texto le concierna en algo, que pueda “dialogar” con él, así como lo hacen los fanáticos del fútbol cuando leen los periódicos deportivos calibrando los adjetivos dedicados a sus ídolos, examinando con lupa la descripción del partido o juzgando la injusta expulsión de un jugador.

Para lograr esto la única manera es conocer cual es el nivel de lectura del futuro lector. Antes de recomendar un libro averiguar:
- Cuales han sido sus últimas lecturas
- Cuales le resultaron difíciles
- Cuales le agradaron
- Cuales son sus intereses

Truco 3: Ampliar los espacios y tiempos para leer
Aprovechar los espacios. Que las bibliotecas, escolares, municipales o comunales, sean lugares de encuentro abiertos a los libros y a las personas.

Aprovechar los tiempos. En algunos países han establecido la hora del silencio en la cual todo el personal debe permanecer callado y con un libro en las manos (desde la directora hasta el conserje) y dedicarse en la lectura. Obviamente, no todos leerán al mismo ritmo, pero lo importante es facilitar tiempo y espacio para aprender la disciplina que requiere toda lectura atenta.

Truco 4: Leer en voz alta ayuda a interpretar o entender mejor los textos
La pedagogía actual ha desterrado la lectura en voz alta y en muchos casos los ejercicios de lectura diaria en las escuelas [2]. Con esto se ha perdido muchísimas horas de “entrenamiento lector” para crear una disciplina de lectura. ¿Por qué? Por que por algo a los actores les llamamos intérpretes, porque leer es interpretar un texto, dar una versión personal. Muchos jóvenes no leen bien en voz alta, no saben interpretar el texto, sus pausas, sus inflexiones y el ritmo requerido y en consecuencia no lo entienden y se aburren.

Para interpretar música, danza o pintura, hay que pasar por la dura disciplina rutinaria de las tablas, ejercicios, repeticiones y correcciones. Sólo tras un estricto aprendizaje diario, viene la felicidad de una interpretación perfecta. ¿Por qué la lectura sería la única habilidad que se libraría de esa disciplina esencial para sembrar el deseo? El deseo no es más que la necesidad de ejercitar lo aprendido con esfuerzo, de liberar las energías y potencialidades descubiertas en la práctica de los ensayos de una disciplina.

Sin disciplina no hay deseo. El deseo anárquico y voluble no es deseo, es capricho.

Aprovechemos todas las oportunidades para leer o hacer leer en voz alta. Recitar poemas u organizar recitales en las escuelas son buenas ideas.

Truco 5: Lo difícil es estimulante
Las razones para leer de los adolescentes son las mismas que las de los adultos; la curiosidad desbocada, la pasión por descubrir otros mundos, de conocer a héroes o canallas osados, transgresores... ¿Puede despertar el deseo un texto masticado, preparado, recomendado y mil veces descubierto? Algunas experiencias:

Cuentos y bibliotecas misteriosas prohibidas
Carme Riera [3] confesaba que su pasión por la lectura se despertó en dos frentes: los poemas que le leía su abuela sobre cuentos populares mallorquines y la biblioteca de su padre, siempre cerrada bajo llave, y que le había prohibido utilizar sin excepciones. Dos fuentes de deseo: la generosidad oral y la prohibición de acceso a un mundo posiblemente maravilloso.
El libro vedado

La técnica de algunos profesores era llegar a clase con tres libros y anunciar que iban a hablar de dos libros que llevaban consigo. Los alumnos avisaban inmediatamente que eran tres y no dos, ellos se hacían los sorprendidos, retiraban enseguida el libro intruso mientras comentaba que aquel no era un libro para ellos, con temas demasiado comprometidos para su edad, que su lectura requería un esfuerzo superior al que ellos podían realizar, que incluso lectores más experimentados podían sucumbir peligrosamente a las propuestas del autor... etc. No hablaban más de ese libro y se pasaban la clase presentando los otros dos. Acabada la clase, olvidaban los tres libros sobre la mesa. Todos se precipitaban sobre el libro proscrito del que ni siquiera habían mencionado el título. Y todos tomaban nota de él y lo leían, y unos pocos, además, leían los libros comentados y recomendados.

Truco 6: Una barca libre dispuesta a la aventura personal y no al miedo
Los lectores andan desesperados por encontrar historias que les proporciones materiales imaginativos para crear nuevos mundos en los cuales puedan perderse o comprender mejor el funcionamiento del mundo en el que viven. Los lectores buscan pasar un buen rato perdidos en otros mundos, o en el lado más salvaje o sorprendente de éste. Aunque sepan que el tesoro de los libros no es nunca real y no es esencial para sobrevivir, muchos lectores buscan en los libros una metáfora de la felicidad.

Truco 7: Ejercicios en grupo
He aquí una pequeña lista de estrategias grupales, utilizadas por varios profesores para crear o reforzar el hábito de la lectura.
a. Convertir el libro en una obra de teatro, no en detalle, sino en esquema. Analizar actos, partes a omitir, personajes principales y secundarios, escenarios, elegir al reparto, etc.
b. Encargar la presentación de un libro a otro grupo de lectores, en otra clase, biblioteca o periódico mural.
c. Buscar finales alternativos para la historia y elegir el mejor o el más acorde con el espíritu del texto.
d. Formar clubes de lectores que expresen sus diferentes opiniones sobre el libro elegido.
e. Formar subgrupos y subrayar las frases más importantes del libro para luego compararlas con las del resto, para descubrir si hay unanimidad o discrepancia.
f. Escribir parodias sobre el libro leído.
g. Si existe una versión cinematográfica, comparar el texto con las imágenes.
h. Dibujar un comic sobre el libro.

Truco 8: Una fuente de información fiable
Amigos, críticos, reseñas, profesores... referencias donde acudir para formarse una opinión antes de leer un texto.

Truco 9: Una lista de Todo
Hacer una lista de libros que se quieran leer en el futuro, a fin de no quedarse nunca sin material. Añadir reseñas y opiniones, a fin de aumentar la preparación y el deseo.

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